Foodie
Cuando pensamos en Nueva York, solemos imaginar Manhattan. Sin embargo, la ciudad es mucho más diversa. Cruzar en ferry a Staten Island —con vistas a la Estatua de la Libertad— permite descubrir una escena culinaria menos explorada, donde la cocina americana se mezcla con influencias inmigrantes y un fuerte espíritu comunitario.
Viajar a Bogotá con un objetivo gastronómico tan claro como sentarse en El Chato cambia la forma de mirar el destino. No es solo ir a comer. Es, además, ir a entender por qué la cocina colombiana hoy está donde está. Y por qué el restaurante de Álvaro Clavijo llegó, después de años de consistencia, al número uno de Latinoamérica.
En su paso por Buenos Aires, Bad Bunny eligió vivir una de las experiencias gastronómicas más exclusivas del país