Leandro Paredes es campeón del mundo y uno de los futbolistas argentinos más buscados en Google. Esta vez, sin embargo, el encuentro fue lejos de la cancha. Fui invitada a una presentación muy reducida, casi íntima, en la cava del Hotel Faena, para conocer sus vinos.

Éramos pocos. Familia, amigos cercanos y algunas personas del mundo del vino. Por eso, el clima fue cuidado, relajado y sin poses.
La mesa fue una sola. Larga y cercana. Leandro Paredes llegó de traje, impecable. Se lo veía tímido, pero seguro. Además, se mostró cómodo en todo momento. Lo acompañó su mujer, Camila Galante, bella, elegante y natural durante toda la noche.

También estuvo presente su hermana, Vanesa Paredes, hermosa, sociable y pieza clave del proyecto Mi Victoria.
Vanesa y Leandro son muy unidos. De hecho, son tres hermanos y Leandro es el más chico. Entre ellos hay una complicidad real. Se nota en las miradas, en los gestos y en la forma en la que construyen juntos. Ese vínculo, además, atraviesa todo el proyecto.

Una noche íntima y un Leandro Paredes cercano
Durante la cena, Leandro Paredes no se quedó al margen. En varios momentos se levantó de la mesa y explicó sus vinos. Lo hizo con calma y sin discursos armados. Además, fue amable con todos los que estábamos ahí. Se tomó el tiempo de contar qué se estaba tomando y por qué ese vino ocupaba ese lugar en la mesa.

No fue una presentación tradicional. En cambio, fue un campeón del mundo compartiendo algo propio. Todo sucedió acompañado por su mujer y su hermana, que sumaban desde un costado con una naturalidad muy familiar.

El origen de los vinos de Leandro Paredes
El proyecto Mi Victoria no nació como una estrategia comercial. En realidad, empezó mucho antes del vino. Según me contó Vanesa, Leandro siempre tuvo clara su visión, incluso antes de llegar a Primera. Siempre supo qué quería construir.

Años después, ya instalado en París, empezó a interesarse por el vino. A partir de ahí, apareció la idea concreta: ¿por qué no crear una etiqueta propia? Ninguno de los dos conocía en detalle el mundo del vino desde adentro. Sabían disfrutarlo y querían más. Vanesa tomó la iniciativa. Por eso, viajó a Mendoza. Luego recorrió bodegas, buscó y preguntó hasta llegar a la familia Barberis. Sin presentaciones. Sin decir quién era. La atención fue la misma. Eso, finalmente, marcó la decisión.

Las etiquetas, el corazón del proyecto Mi Victoria
En Mi Victoria, las etiquetas no acompañan al vino. Lo explican. Son el corazón del proyecto y el punto donde se condensa la historia personal de Leandro Paredes. Vanesa y Leandro piensan cada vino como un relato. Así, entre los dos, deciden qué historia va en cada botella.

El caso más claro es el Mi Victoria 1994 Malbec. Desde el inicio, Tenían algo muy claro: la etiqueta debía representar a Leandro tal como es. Sin ilustraciones. Sin interpretaciones. Algo real. Cuando Leandro se hizo un tatuaje muy personal, le mandó la foto. Ella hizo una captura de esa imagen y se la envió a la diseñadora con una sola indicación: “esto es lo que quiero”. Esa foto real del tatuaje terminó convertida en la etiqueta del vino.

El texto de la contraetiqueta también nace así. Después se lo envía a Leandro y lo terminan de pulir juntos. Por eso, cada palabra tiene sentido.
El Mi Victoria Chardonnay Sweet, en cambio, cuenta otra historia. La intención fue llegar a un público distinto, especialmente femenino. Mujeres que quizás no toman vino de forma habitual, pero conectan desde lo emocional. La Copa del Mundo aparece como símbolo central. Incluso esa etiqueta tiene origen familiar y emocional.

Qué hay en la copa: los vinos de Leandro Paredes
El Mi Victoria 1994 Malbec es un tinto joven y equilibrado. En boca, tiene fruta presente y buen balance. Por eso, resulta fácil de disfrutar y pensado para compartir.

El Mi Victoria Chardonnay Sweet es un blanco dulce, fresco y amable. Además, busca atraer a quienes no suelen elegir vino. Funciona desde la simpleza y el equilibrio.

Mi preferido de la noche
Probé todos los vinos durante la cena. Sin embargo, hubo uno que me gustó más que el resto. El Mi Victoria LP5, el vino ícono del proyecto, que se presenta en una elegante caja negra.

Es un vino con más estructura y profundidad. Se siente distinto desde el primer sorbo. Tiene carácter, equilibrio y una elegancia que se va armando en boca sin apuro. Por el contrario, tiene capas y recorrido. Me encantó.

Justamente por eso fue mi preferido. Acompaña una conversación larga e invita a seguir descubriéndolo copa tras copa. En una noche íntima, ese vino terminó de cerrar el clima.
Un proyecto familiar con mirada a largo plazo
Nada de esto es improvisado. De hecho, Vanesa se mudó a Mendoza para involucrarse de lleno en el proyecto. Para estar en la bodega, aprender y conocer cada etapa del proceso. y asegura: “La calidad es una línea que no se negocia”.

Los vinos pueden ser más accesibles. Sin embargo, siempre tienen que estar a la altura de Leandro Paredes. De su nombre y de su historia.
La noche terminó como terminan las buenas sobremesas. Sin apuro. Con copas servidas y charlas que se estiran. El fútbol quedó en segundo plano. El vino fue el protagonista.

Los vinos de Leandro Paredes cuentan historias. De familia. De hermanos unidos. Y de un campeón del mundo que, lejos del ruido, también se expresa en una etiqueta y en una copa. Felicitaciones!
Podes Comprar los Vinos del Campeón acá: MI VICTORIA
Para más contenido sobre vinos descubrí Mi Estadía en Viña Vik, Elegido como Mejor Viñedo del Mundo

