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Mi Visita a El Chato Bogotá y el Gran Momento de la Cocina Colombiana

Viajar a Bogotá con un objetivo gastronómico tan claro como sentarse en El Chato cambia la forma de mirar el destino. No es solo ir a comer. Es, además, ir a entender por qué la cocina colombiana hoy está donde está. Y por qué el restaurante de Álvaro Clavijo llegó, después de años de consistencia, al número uno de Latinoamérica.

Mi Visita a El Chato Bogotá y el Gran Momento de la Cocina Colombiana

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Desde el inicio queda claro que no se trata de una moda. Al contrario, hay un trabajo sostenido detrás. Producto, investigación y una mirada propia que hoy posiciona a Colombia entre los grandes jugadores de la alta cocina mundial.

El Chato
Una experiencia de alta cocina sin rigidez

El Chato no impacta desde afuera. Su fachada oscura y sobria no promete espectáculo. Sin embargo, apenas se cruza la puerta, el relato cambia. El espacio se organiza en dos plantas bien definidas. Abajo, una propuesta más relajada y accesible. Arriba, el territorio del fine dining, donde el tiempo se estira y la experiencia se vuelve total.

Alta Cocina Colombiana en El Chato

La cocina abierta es clave. No hay backstage. Todo sucede a la vista: los fuegos, el emplatado y el ritmo del equipo. Por eso, comer acá también es mirar. Y esa cercanía genera una conexión inmediata con lo que llega al plato.

El menú degustación de El Chato, paso a paso
Menú Degustación

Elegí el menú degustación largo, doce pasos que funcionan como un recorrido por el territorio colombiano. Desde el primer plato se percibe una idea clara. No busca impacto inmediato. En cambio, construye capa por capa.

Mi favorito fue el cangrejo con chontaduro hembra, plátano y carantanta. Tiene equilibrio, profundidad y sabor limpio. La gallina con arroz y verdolaga, en cambio, me llevó a otro registro. Para mí, uno de los más difíciles de lograr. Un plato casero, real, que me trasladó directo a mi infancia. A comidas simples y recuerdos lindos. Esa emoción no se fuerza. Se logra o no se logra. Acá estaba.

Colombia en lo Mas Alto de LATAM

La vajilla acompaña el relato con inteligencia. Hay un momento memorable: un plato que llega cubierto por una cloche coronada por una mano, la famosa “garra” del restaurante. Se levanta frente al comensal como un pequeño ritual. Es lúdico, breve y preciso. No sobra. Suma.

Producto, territorio y lectura contemporánea

El menú avanza entre caldos profundos, pescados, mariscos, raíces, frutas y hierbas. Colombia aparece todo el tiempo. Sin embargo, nunca de manera obvia. Está en la arracacha, en el lulo, en el casabe y en el tucupí. También está en la forma de pensar cada producto.

Menú de Pasos en El Chato

Esa lectura se completa con un trabajo previo fundamental. Antes de sentarnos a la mesa, recorrimos mercados de La Candelaria y uno de los grandes mercados de frutas de Bogotá. Además, hubo una degustación enfocada solo en entender el producto. Así, cuando el plato llega, todo cobra otro sentido.

Maridaje y pequeños guiños

El maridaje acompaña con criterio y personalidad. Alterna vinos europeos, etiquetas naturales y bebidas sin alcohol pensadas para cada plato. Además, aparece un guiño inesperado. Un Nero d’Avola 2024 de Inframundo Natural. Un vino argentino que surge en el momento justo. Al menos para mí, tuvo un valor especial.

Selección Maridaje
Servicio, sala y cercanía

El servicio es otro de los grandes pilares. En cocina trabajan unas 25 personas y eso se nota. El ritmo es preciso. La energía es calma. El equipo transmite orgullo por lo que hace.

Daniela, compañera de vida de Álvaro, está siempre presente. Acompaña sin rigidez y cuida cada detalle. Álvaro, con su gorrita negra, aparece varias veces en la sala. Explica, escucha y vuelve. Esa cercanía no es pose. Es parte de la identidad del lugar.

Alvaro Clavijo, Daniela y parte del Team de El Chato

Antes de irme, hice lo que suelo hacer cuando una experiencia realmente me marca. Le pedí que me firmara el menú. Hoy volvió conmigo a Buenos Aires. No como souvenir, sino como recordatorio de que, a veces, una mesa alcanza para explicar un país entero.


Menú degustación – El Chato

Caldo de pandam
Cúrcuma · melocotón ahumado

Trucha ahumada
Arracacha · hinojo

Calamar
Macadamia · palmito

Mejillón verde
Casabe · kumquat · shiso

Caracol
Uchuva · chicharrón · alga

Ostra
Portobello · rábano negro · ajo chino

Cangrejo
Chontaduro hembra · plátano · carantanta

Gallina
Arroz · verdolaga

Pollo y col
Berros · habas

Cerdo
Casabe · tapioca · tucupí · ortiga

Arracacha
Rábano picante

Lulo
Limonaria · pimienta verde

Datos útiles para tener en cuenta

📍 Bogotá, Colombia
🍽 Tipo de cocina: Alta cocina contemporánea colombiana
👨‍🍳 Chef: Álvaro Clavijo
🕰 Horarios: almuerzos y cenas, según día (se recomienda chequear disponibilidad)
📆 Reservas idealmente
📸 Instagram: @elchatorestaurante

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