Estar en Portugal me encanta. Y esta vez Oporto me sorprendió con algo distinto. En pleno barrio de Boavista conocí Kaigi, el omakase del Grupo Euskalduna del chef Vasco Coelho Santos, uno de los nombres más interesantes de la gastronomía local.

Fuimos al mediodía, junto a colegas de distintas partes del mundo. Enseguida se percibe esa energía tan propia del grupo: un equipo que trabaja con naturalidad, se divierte y logra que la experiencia sea mucho más cercana.

Kaigi es una de esas experiencias que se viven de cerca literalmente. Intino. Una barra en forma de U, pocos lugares —solo 20 cubiertos—Un diálogo constante entre dos culturas, pero sin rigidez. Acá todo fluye, se siente liviano y preciso a la vez. Luz cálida y esa sensación de estar metida dentro de la cocina. Es el omakase de Vasco Coelho Santos, uno de los cocineros más influyentes de Portugal. Ya estaba lista para probar este lugar donde la técnica japonesa se cruza con ingredientes portugueses.

La experiencia en primera persona
Cuando llegué, la sala estaba tranquila y pude ver cuatro chefs en servicio, cada uno en su estación, moviéndose con una coordinación silenciosa que marca el ritmo del lugar. Detrás, iluminada entre botellas, la placa Michelin 2025, un detalle que resume el nivel de la propuesta sin necesidad de palabras.

Minutos después, el ambiente empezó a llenarse. El murmullo suave, el sonido de los cuchillos y la barra ocupándose por completo terminaron de crear ese clima tan particular de los omakase: atención plena, respeto por el producto y una cercanía que no se disimula.
El menú llega como una secuencia de momentos, donde cada bocado habla más que cualquier explicación. La línea es clara: sabores limpios, directos, con técnica japonesa y producto atlántico. Nada está disfrazado y todo está calibrado con una precisión sorprendente.

El nigiri de la foto representa bien el espíritu de Kaigi: pescado del Atlántico apenas marcado, brillo perfecto, un toque cítrico que realza la grasa natural del corte y un arroz templado que sostiene el conjunto sin imponerse. En otros momentos el juego pasa por texturas: crocante de alga, láminas frescas, capas sutiles que construyen profundidad sin perder ligereza. Hay notas yodadas, dulzores suaves del arroz bien trabajado y algún matiz ahumado que aparece y desaparece rápido.

Además, entre un momento y el siguiente pedí un té caliente, que se convirtió en una pausa perfecta dentro del recorrido. El cierre dulce, minimalista, mantuvo esa misma elegancia silenciosa con la que se construye toda la experiencia.
Un omakase con espíritu portugués
Kaigi tiene algo propio: es preciso, íntimo y respetuoso del producto, pero al mismo tiempo cercano y humano. Un omakase que respira Japón con alma portuguesa.

Datos útiles
- 📍 País: Portugal
- 📌 Ciudad: Oporto
- 🗺️ Barrio: Boavista
- 🍽️ Estilo: Omakase japonés con producto portugués
- 📷 Instagram: KAIGI

