Una pausa necesaria a minutos de la ciudad, antes de sumergirme en la adrenalina del ATP junto a Marriott Bonvoy. Llegué al Sheraton Greenville Polo & Resort y lo primero que sentí fue amplitud. El hotel, con más de un centenar de habitaciones y suites, está rodeado de verde y diseñado para que la luz natural sea protagonista. Además, su arquitectura contemporánea dialoga con el entorno de polo que lo caracteriza. El equipo fue especialmente amable y atento, porque la hospitalidad es parte central de la experiencia. Esa calidez, sin embargo, no resulta invasiva; acompaña con naturalidad.

El concepto bleisure —esa manera de viajar que integra trabajo y disfrute en un mismo itinerario— encuentra acá su escenario ideal, porque permite equilibrar productividad y bienestar en un mismo espacio. Se puede bajar el ritmo sin perder conexión, pero también mantener el foco profesional cuando hace falta.
Naturaleza, polo y una mesa frente a la cancha
Durante la tarde, la experiencia tomó un tono aún más especial. Una espectacular mesa estaba servida frente a la cancha de polo, lista para agasajarnos. Justo en ese momento, algunos caballos entrenaban a pocos metros; el paisaje era realmente soñado a causa de esa combinación de verde, deporte y luz de atardecer.

El chef XXX estuvo a cargo de la propuesta gastronómica. La cocina fue precisa y equilibrada, porque cada plato estaba pensado para acompañar el entorno. Compartí esa tarde de tragos y gastronomía con María José Gutiérrez, directora de Public Relations para Sudamérica en Marriott International, y con Yael Rodríguez, gerente general del Sheraton Greenville. Fue un encuentro profesional, pero también distendido y cercano.
Mi habitación y el verdadero Work From Hotel
Más tarde me instalé en mi habitación, ubicada en el primer piso con vista directa a la piscina. Y aquí hago una pausa: la piscina tiene 100 metros de largo. No recuerdo haber visto una así. Impacta porque se convierte en el eje visual del resort.
La habitación era amplia, súper prolija, con cuadros de polo que refuerzan la identidad del lugar y una fabulosa cama de 2 x 2. El espacio invitaba al descanso, pero también a trabajar con comodidad.

A la mañana siguiente tuve un call desde la habitación. La experiencia fue impecable porque había silencio, buena conectividad y una vista inspiradora. El concepto Work From Hotel cobra sentido en lugares así, a causa de un entorno que favorece la concentración sin aislarte del disfrute.
Además, como siempre que me hospedo en una propiedad de la cadena, sumé puntos en el programa de Marriott Bonvoy. Puede parecer un detalle menor, pero cuando uno viaja con frecuencia, marca la diferencia.
Del descanso a la adrenalina: ATP y Marriott Bonvoy
Al día siguiente, el ritmo cambió. Dejé atrás la serenidad del resort y llegué al IEB+ Argentina Open, donde Marriott Bonvoy es Hotel Oficial del torneo.

Estuve en la carpa de hospitality de la marca. Es mi segundo año acompañándolos en el ATP, porque el tenis es una de las pasiones que mejor conecta con el espíritu del programa. La experiencia fue excelente, como siempre, pero esta vez tuvo un condimento especial al venir directamente desde el descanso del resort.

La alianza multianual entre Marriott Bonvoy y el torneo refuerza esa estrategia de unir viajes y pasiones, porque cada vez más viajeros extienden sus estadías a causa de eventos deportivos.
Una transición que lo dice todo
Lo que más me gustó fue la transición. Primero, naturaleza y calma. Después, polvo de ladrillo y adrenalina. Son dos mundos distintos, pero perfectamente complementarios.

En definitiva, Sheraton Greenville Polo & Resort y Marriott Bonvoy demuestran que el trabajo y el disfrute pueden convivir sin tensión, porque cuando la experiencia está bien diseñada, todo fluye.
📍 Datos útiles – Sheraton Greenville Polo & Resort
📍 Ubicación: Hudson, Provincia de Buenos Aires, Argentina
🔗 Web: Sheraton Greenville Polo & Resort
📲 Instagram: @sheratongreenville
Programa: Marriott Bonvoy